VUELVEN A VIVIR LAS CALLES DE SANTIAGO (III)

En construcción

MARCHA DEL 19 DE OCTUBRE

LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE SAN CARLOS DE APOQUINDO

Fuente: http://a4.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/301139_2484142460512_1161122574_32941741_1661840046_n.jpg

Este domingo 16 de octubre fue otro día negro para la ciudad. Como tantos días negro ya ha vivido. Este domingo 16 de octubre volvieron a violarse principios mínimos y básicos de ciudadanía. Ya no en el centro. Ya no en la Alameda. Ahora fue cerca de Los Dominicos, en unas verdes avenidas que ni siquiera puedo identificar, por allá lejos. En otro Santiago, duele decirlo.

No me haré el cínico manifestándome sorprendido por algo que no debería sorprender a nadie, porque ocurre a diario: hay una parte de la ciudad y del país vetada para el resto de la población, excepto que su ingreso sea un domingo a las 22 horas o de lunes a viernes a las 7 de la mañana, vestidos de obrero, de jardinero o de nana. Ese límite, esa república independiente y paralela ayer quedó patente, clara, marcada ya no solo simbólica y discursivamente, sino también físicamente. No es Ñuñoa. No es Maipú (aunque Ciudad Satélite lo quisiera). No es San Bernardo. La verdadera República Independiente de Chile se llama San Carlos de Apoquindo.

Tampoco me haré el cínico negando que muchas veces los barristas del Colo y de la U han violado la ciudadanía de otros de transitar libremente por las calles y veredas de esta y de tanta ciudad a lo largo de Chile. Y es que la lógica de la violencia y la segregación se replica estúpidamente en todos los niveles y uno no entiende cómo personas que sufren discriminación generen la misma conducta con sus iguales, en vez de revelarse ante la lógica inhumana de la diferenciación. No hay escapatoria en medio de una ciudad que la quieren hacer para que nadie se mezcle con nadie, para que todos sigan sus rumbos paralelos. Para que no haya puntos de interconexión. Y me niego a esa realidad.

Tampoco es este el espacio para defender al 95% de los integrantes de las barras de fútbol que simplemente quieren ir a ver al equipo de sus amores. La prensa y el prejuicio (también el miedo) han hecho un trabajo de lujo, difícil de desarmar, de estigmatización radical sobre estos grupos, en los que todos son delincuentes, violadores y desalmados. Lo que hay ahí es una realidad social que nadie ha querido ver de frente y que tiene que ver más bien, nuevamente, con segregación, con falta de expectativas laborales en la vida, con ausencia de espacios públicos, con trabajos formales escasos y esclavizantes, con…

Y aunque fueran unos violentos, eso no justifica la violación de derechos civiles a los que se les sometió este domingo 16 de octubre. El miedo se impuso a la cordura, el poder al derecho. La segregación a la integración.

El siguiente video es muy claro y decidor de una ciudad enferma y de unas fuerzas policiales desmedidas en sus atribuciones. La detención e imposibilidad de seguir caminando ¡¡por la calle!!, los llamados impúdicos a caminar “hacia el poniente“, la bajada de los pasajeros de la micro local (¿cómo el carabinero discriminaba quién era hincha de Colo Colo y quién no?), el uso absurdo del carro lanza-aguas-tóxicas… todo va conformando un cuadro patético que nadie es capaz de poner coto.

Y todo orquestado por un gobierno de derecha, por carabineros pagados por todos los chilenos y por un dirigente accionista ¡¡ex diputado socialista por Puente Alto y La Pintana! (Jaime Estévez)

Jaime Estévez, en los tiempos en que se dedicaba a conquistar los votos de los sectores populares de La Pintana y Puente Alto

300 personas fueron detenidas por simplemente andar con una camiseta… en las calles prohibidas y sitiadas de San Carlos de Apoquindo. ¡Qué vergüenza la gente de Las Condes, comprándose el miedo de que iban los saqueadores, los vándalos, los poblacionales! Con absoluta ironía resonaba la letra absurda de “Si vas para Chile”:

Si vas para Chile, te ruego que pases
por donde vive mi amada.
es una casita, muy linda y chiquita
que esta en la falda de un cerro enclavada
(…)
El pueblito se llama Las Condes
y esta junto a los cerros y al cielo
y si miras de lo alto hacia el valle
lo veras que lo baña un estero
Campesinos y gente del pueblo
te saldrán al encuentro viajero

y verás cómo quieren en chile
al amigo cuando es forastero.

República independiente de San carlos de Apoquindo, con sus propias leyes y sus propios pasos fronterizos, aunque financiados por el bolsillo de todos los chilenos. ¿Ocurre lo mismo en Macul, en Plaza Chacabuco, en regiones? Ojalá no ocurra en ningún lado jamás. Intolerable marcación territorial de los más ricos. ¡Ellos no pisan nuestra propiedad privada! Y lo peor de todo es que al otro día, en esta ciudad, aquí no ha pasado nada…

Fuente: Dale Albo

BONUS TRACK
“Última frontera entre Santiago de Chile y Santiago de Chile”, de Juan Carlos Villavicencio, del blog Descontexto

FOBIA A LAS MARCHAS POR FRENTE DE LA MONEDA

El 04 de agosto de 2011 fue un día nefasto para la historia de la ciudad de Santiago y la de sus ciudadanos. Ese día, la prohibición de marchar desde Plaza Italia hasta Los Héroes por la Alameda por parte de la Intendencia (e, inconstitucionalmente, del Ministerio del Interior, ya que fue el mismo ministro Hinzpeter el que anunció la medida) se tradujo en una batalla campal durante toda la jornada en distintos puntos del centro de la ciudad. Esa batalla campal se dio, en definitiva, porque la prohibición no solo afectaba a la marcha, sino a la mera reunión pública (otra inscontitucionalidad), ante lo cual toda la ciudadanía respondió persistentemente con rebelión civil.

Aún nadie asume la responsabilidad de ese día negro y los medios principales prefieren dejarlo en el olvido. De seguro no aparecerá en los resúmenes anuales ni volverán a consultar a las autoridades sobre el atentado evidente que se le hizo a la ciudadanía en la ciudad ese día. Para colmo, si el discurso de la autoridad se basaba en que se prohibía la marcha para asegurar el orden público y la tranquilidad del comercio del centro, las mismas fuerzas especiales se encargaron durante toda la jornada de demostrar que ese interés era falso y solo una artimaña en la palabra: los principales desórdenes callejeros ese día los hizo carabineros, con profusas emanaciones de aguas tóxicas, bombas lacrimógenas y gases varios en prácticamente todas las esquinas entre Plaza Italia, Mapocho, Av. Cumming y algunas cuadras al sur de la Alameda, para extenderse en la noche a sectores de Providencia, Ñuñoa y otras comunas de la capital.

Katia Rossel: "4 de agosto". 1800 Dibujos por la Educación

Si dejamos a un lado  de una vez por todas la mentira de que se buscaba proteger al comercio del centro… ¿qué motivó dicha prohibición? Alguna autoridad habló de las marchas por la Alameda. Sin embargo, prácticamente todas las siguientes marchas (¡¡al menos 5 contando la de mañana 29 de septiembre) han ocurrido por la Alameda!!). El tema es por cuál Alameda.

En una ocasión, Chadwick fue claro: “los estudiantes se creen dueños de Chile”. En realidad hablaba del espacio público y, sobre todo, de la Alameda que va desde plaza Italia al Mineduc. Esa Alameda es la que este y cualquier gobierno se apropia indebidamente. Desde ese fatídico 04 de agosto, todas las demás movilizaciones han sido autorizadas, y todas con trayectos rarísimos que lo único que buscan es impedir la ocupación del espacio más simbólico de Santiago: la Alameda desde Plaza Italia hacia abajo, pasando por el memorial de Carabineros en San Borja, la Casa Central de la UC, la Casa Central de la Chile, La Moneda, el MINEDUC y la Torre Entel. Para evitar dicho recorrido, la Intendencia ha hecho gala de la mayor creatividad que ha mostrado el gobierno en estos 18 meses de piñerismo

- Usach – Alameda arriba – Av. España – Blanco Encalada – Matta – Lord Cochrane – Parque Almagro

- San Martín con Alameda (!) – Alameda abajo – Exposición (!) – Blanco Encalada (!)

- Plaza Italia – Parque Bustamante – Curicó – Tarapacá – San Diego – Parque Almagro

- Plaza Italia – Parque Bustamante – Curicó – Tarapacá – Lord Cochrane – Alameda- Brasil

- Mapocho – San Martín – Alameda – Brasil

- Usach – Alameda arriba – Manuel Rodríguez (!) – Parque Almagro

Es decir, rechazo a marchar por la Alameda no existe ni es la voluntad del gobierno impedir que la principal arteria capitalina sea interrumpida en alguno de sus puntos. Hay que decirlo con claridad: para el gobierno no se altera el orden público ni la tranquilidad de nadie si se marcha por la Alameda en Estación Central o en el Barrio Brasil.

Entre tantas luchas, este movimiento está dando una lucha por el espacio público. Y en eso ha sido más prudente de lo necesario, aunque partió con fuerza y decisión con las protestas lejanas por Hidroaysén. Y es que la jornada del 04 de agosto nadie quiere repetirla. Pero hay que tenerlo claro: el gallito urbano que está ganando el gobierno es impedir marchar por el trayecto de la Alameda más importante para la elite económica y civil. Sobre todo, supongo, marchar por frente a La Moneda.

A propósito de otra fecha histórica, la gran marcha de los doscientos mil, algún político de derecha que no recuerdo quién fue dijo en una radio que el presidente Piñera escuchaba “con pena” las protestas desde la Alameda. La imagen es potente: un presidente encerrado en su despacho, con las cortinas corridas y las ventanas cerradas, escuchando a lo lejos, sin embargo, con fuerza y persistencia, por más de tres horas gritos y cantos y música y alegría, a pesar del frío y del cansancio. Imagen sonora, estrictamente sonora me la imagino (podría asegurar que jamás Piñera se animó siquiera a mirar por algún orificio hacia la Alameda exultante) potente y dantesca. ¡Por qué no se callan! ¡Por qué no se callan! ¡Por qué siguen ahí!… De verdad, una gran pesadilla.

Esa imagen sonora Piñera no la quiere volver a experimentar en su vida. De ahí, es mi teoría, la prohibición de marchar por el cauce natural de toda manifestiación en Santiago, Alameda abajo desde Plaza Italia. Habrá que recuperarlo. Algún día, pero habrá que recuperlo. Porque, ciudadanos, sí somos dueños de la Alameda.

VUELVEN A VIVIR LAS CALLES DE SANTIAGO (II PARTE)

23 de junio, marcha de secundarios por Mapocho

Fue una marcha principalmente de secundarios, de pingüinos, pero fuertemente apoyada por universitarios. Las ganas de salir a la calle habían quedado altas después de la última convocatoria, pero esta marcha tuvo expectativas atenuadas porque el trayecto no sería por la Alameda y porque desde ya se notaba que el grupo más silenciado de todo este proceso iban a ser los secundarios (hasta la aparición de Labbé, por un lejano septiembre aún).

Ver la masa de miles de estudiantes caminando por Andrés Bello y por el Parque Forestal no dejó de ser impactante y todo el sector de Mapocho se llenó de pancartas, cantos y bulla irreverente, porque en eso los secundarios tienen más fuerza y desfachatez para ocupar el espacio público, versus los universitarios, algo más contenidos en sus gritos, pero más variados en las puestas en escena.

Balmaceda y San Martín completaron un trayecto emocionante, por la cantidad de personas que salían a los balcones a saludar la marcha, sobre todo niños y personas de la tercera edad. Era gente alegre de ver su calle con tanta música y canto del Qué lo vengan a ver, qué lo vengan a ver, esto no es un gobierno, son puras leyes de Pinochet.

La marcha fue grande, pero no desbordante. Quizás 20 mil, quizás 50 mil. Y fue una marcha con final violento, ya que nuevamente carabineros reprimió el mero acercamiento a la Alameda y la acumulación de gente en su bandejón central. La respuesta de encapuchados no se hizo esperar y todo terminó con minutos largos de escaramuzas, lanzaguas y lacrimógenas. Comenzaba el invierno callejero santiaguino.

30 de junio de 2011, Gran Marcha por la Educación

La más hermosa e importante marcha de los últimos 30 años. Desde las grandes protestas nacionales de la dictadura que no ocurría algo similar en el país y ni los cálculos más optimistas hacían pensar en un marco de gente tan multitudinario, efervescente y creativo. Ya he comentado en otra entrada una foto histórica sobre tomada ese día

Hay que insistir en dos cosas en relación a ese día histórico. En primer lugar, el ambiente de carnaval que tan rara vez de conjuga en las calles de Santiago. Probablemente fue la marcha con más carros alegóricos, comparsas, afiches ingeniosos, cantos nuevos, colores, mimos, payasos, disfraces (los pacos perros, de antología), pancartas colorinches, orquestas, bandas, quitasoles y un sinfín de artículos que provocaban de manera definitiva a la apacible vida de la capital. La Alameda estuvo colmada por las dos pistas desde Plaza Italia hasta la Universidad de Chile y toda la gente salía de sus oficianas y tiendas a ver la multitud eterna, a hacer flamear sus banderas, a reir, a gozar del espectáculo. La ciudad entera se paralizaba para gritar con alegría y convicción por una reforma educacional profunda y general.

El segundo aspecto, relacionado con el anterior, es que acá quedaba demostrado que esta generación de universitarios y jóvenes marchantes se vino forjando en las plazas del barrio Yungay, en la plaza Brasil, en las tocatas del nuevo manbo santiaguino. Jóvenes que ya hace una década viene tomándose los espacios públicos con música latinoamericana, mucha cumbia, mucha danza andina, mucho color en la vestimenta, mucha wipala flameando, mucho liberar liberar al mapuche por luchar. Es una generación paralela a la pokemona, base de los flashmobes, también protagonista de todo este renacer de las calles santiaguinas; pero la que ahora comento es una generación de mayor edad y que se vino tomando las plazas y las avenidas con cierta persistencia en la fiesta del roto chileno, en las comparsas callejeras, en las tocatas al aire libre de cueca brava y de raggamufy, y en las marchas, pequeñas ahora, pero siempre energéticas, a favor de los mapuches o en contra de Pascua Lama de años anteriores. Los callejeros y los pokemones son las dos generaciones que surgieron y se desarrollaron en el Chile de los dos mil y que eclosionaron este año, potenciadas, en las grandes marchas por la Educación y, hay que decirlo, por una recuperación distinta, definitiva y radical, de las calles y los espacios compartidos. Dos líneas generacionales silenciadas por los medios, pero que son fáciles de encontrar en las plazas y en los parques, sin pudor ni vergüenza por estar en el mundo de lo público, tensionando el mundo de lo privado la mayoría de las veces, y por lo mismo enriqueciendo la condición de ciudadanía de todos.

Un cuadro así obviamente iba a resultar muy perturbador e incomprensible para muchos adultos y, sobre todo, para la añeja clase política (transversalmente hablando). La visión monocorde de los pingüinos del 2006 que habían querido hacer permanecer en el tiempo se les convertía ahora en una pesadilla humana, viva y energética. Y callejera. El impacto de ver tanta provocación marchando por la Alameda frente a La Moneda… casi con indiferencia al Palacio de Gobierno, marchando porque la calle es nuestra, marchando porque marchar es lo importante, debe haber generado ataques múltiples a los dirigentes políticos de todas las bancadas. Cualquier otro gobierno un poco más conectado con las nuevas generaciones hubiera comprendido que acá ya estaba pasando algo muy fuerte y hubiera alabado el espíritu de paz y alegría de la inmensa mayoría de los manifestantes. A tal punto que Carabineros tuvo que reconocer que los incidentes finales los produjeron no más de 60 personas… ¡¡en una marcha de al menos 200 mil almas!! Y sin embargo, el gobierno salió diciendo que se había acabado “el tiempo de las marchas” y que se terminaban los permisos para hacerlo por la Alameda. “Se creen dueños de la Alameda” llegó a decir cándidamente uno ministro de gobierno, más bien constantando la realidad.

Un día tan hermoso como ese es difícil que se vuelva a repetir en las calles de la ciudad, aunque con estas nuevas generaciones que vienen siempre es posible hacer desbordar las viejas alamedas y convertirlas en nuevas, sin miedo, sin odio y sin violencia.

Fines de junio e inicios de julio, Playas de Lavín

Genialidad e irreverencia estudiantil que comenzó a botar a un ministro. Para fines de junio ya todos los indicios señalaban de que el movimiento estudiantil sería de larga trayectoria y fuerza incombustible. El ministro Lavín intentó burdamente contrarrestar esa energía declarando de manera adelantada las vacaciones de invierno, en lo que fue una de las primeras medidas desesperadas y confusas de la administración piñerista en torno al tema educacional (la otra, prohibir las marchas por la Alameda… luego vendría el GANE).

Los secundarios respondieron a la ingenua maniobra con una verdadera bofetada de creatividad. ¿En qué parte de su memoria de vida estaban las populistas playas del mismísimo Lavín casi una década atrás, en pleno Parque de Los Reyes? Sea como sea, la iniciativa surgió de inmediato y se reiteró varios días, primero en el Liceo 1, luego en otros establecimientos en toma, después en la Plaza de Armas, siguió fuera de la Casa Central de la Universidad de Chile y concluyó con una gran playa de Lavín fuera del Ministerio de Educación.

No insistiré en la absoluta renovación de la concepción del espacio público presente en esta acción punzante, al hueso, irreverente y cargada de contenido político duro sin transar la alegría y el color. Sí hay que insistir en esto último: la ocupación del espacio público es la nueva forma de hacer política. O quizás habría que decir vuelve a ser la forma de hacer política. En tiempos de discusiones estériles en los partidos políticos y en el Congreso, con un porcentaje cada vez mayor de adultos no ciudadanos, con una calle sin opinión ni postura, los secundarios hacen política profunda y contingente a la vez en la calle. Ahí se expresan las ideas, ante la profunda desconfianza frente a las fórmulas convencionalizadas, y ahí se contrastan las visiones, ante la inexistencia de otros canales de opinión y deliberación.

¡¡La calle, siempre la calle!! Después del reinado civil del mall, espacio donde se pretendió situar y concentrar la vida pública del cliente-ciudadano, tenía que volver la calle. No había otra posibilidad. Y volvió este año, para quedarse. Para generar vida en común. Para conocernos en Santiago.

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