TERREMOTOS: DJANGO

Solo me acordaba de su nombre. Django. Y me acordaba que había pasado alguna vez antes, después de un par de terremotos en Las Tejas con Pablo Lagos. Entonces ya me había quedado grabado… pero ahora… 30 grados por lo bajo sobre el pavimiento… dónde era que estaba??
Parace que en verdad a Santiago no lo conozco. Un rodeo y otro gigante y al final, casi por casualidad, doy con el rinconcito buscado, con el letrero y el nombre aquel, con las barricas y con el ambiente que algo quedaba en la memoria.
El primer piso, donde está toda la onda de bar viejo y mantenido por suerte fuera de los taquilleros circuitos guachacas, estaba con sus sacros feligreses de pie, con sus cañitas, con sus trajes de empleados públicos, con sus eternas conversas enfáticas. Por supuesto, nosotros no teníamos nada que hacer ahí, asi que subimos al segundo piso, al lugar de las visitas.

Curioso segundo piso, todo fosforescente, a medio camino entre la shopería y el letrero de mercado, tan ajeno al ambiente del primero, tan único con sus cubanas (?) alegres pidiendo el pedido de terremotos y sandwiches de pernil.

Porque en el Django, mejor que el terremoto es el pernil.
El terremoto es en realidad pipeño de buena calidad con mucha granadina, con tanta granadina que nunca supe si de verdad llevaba un fuerte o no. Ellas decían que era fernet. Yo solo veía un trago rosáceo con dulce sabor a granadina. Demasiada granadina. Y, claro, el sabor quedaba exquisito al paladar… si lo que uno buscaba no era un verdadero terremoto.
Pero el pernil… ¡pero el pernil! Qué buen pernil se come en Django. Muy distinto, ¡lejos!, del graciento sandwich de La Tinaja, mejor que el del Quitapenas, mucho más grande que el Las Tejas.
El terremoto… acompaña. Rosado, dulce, suavecito para la tarde infernal de Santiago. Un temblorcito en el gran Django.
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Un comentario en “TERREMOTOS: DJANGO

  1. No hay como el pernil del Django. Otra cosa. No soy un experto, pero intento seguir lugares donde el pernil sea protagonista. Recuerdo el pernil sanito que hacía mi madre (nunca lo probé con pebre).
    El Rhenania en Infante con Irarrázabal, con un rico puré de arvejas y chucrut ¿se escribe así?
    En la parrillada Las delicias de Quirihue (Toesca con Vergara, por ahí), va en una de las variantes parrilleras. Rico, pero es pernil.
    Le tengo ganas al pernil del Bar Nacional en Huérfanos.
    Eso compañero.
    Un abrazo.
    Luis

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