DÍA DEL ROTO 2010: FIESTA FELIZ EN BARRIO YUNGAY

todos los 20 de enero se celebra la fiesta del “roto chileno” en el grandioso barrio yungay. fiesta propiamente popular, y por lo tanto contradictoria de origen. es origen celebrar, siento, la exaltación del discriminado “roto” por parte de la clase dirigente, gracias a que su sacrificio le permitió a esa clase dirigente (chile de 1839) imponer una hegemonía sociopolítica sobre perú. las guerras beneficia al poder, pero las ganan y las pierden los pobres mortales “del pueblo” que son mandados al campo de batalla.

violeta ya lo ha dicho con increíble lucidez: “el pueblo amando la patria y tan mal correspondido. el emblema por testigo”

la guerra la ganó el roto y la clase dirigente lo convenció, entonces, que esa guerra le pertenecía… ¡¡como si hubiera recibido los beneficios de haberse impuesto en el campo de batalla!! pero hoy es una fiesta popular. de tomo y lomo. de gente alegre, feliz, que se saluda, que se tira talla y se sonríe. gente que está en el espacio público, viviéndolo, junto a centenas de otras gentes, de niños, de quiltros, de vendedores… todo el mundo es feliz. se dan la mano, chocan los cuerpos, los brazos, las miradas se cruzan. todos amigos, todos hermanos, por una tarde, en pleno barrio yungay.

la música suena por todas partes. dos escenarios y grupos de lakitas haciendo pasacalles generan un barullo polifónico. los gritos de los vendedores de challa, de hamburguesas de soya y de cervezas en lata actúan de perfecto coro. el ruido de risa y gritos es constante. los acentos de chilenos centrinos, provincianos y capitalinos, y de hermanos peruanos y visitantes gringos perdidos por el mundo completan el cuadro sonoro inigualable.

la vista también es un festín. es verano y el calor (ese día hubo 36 grados a la sombra) pone la piel expuesta en relajada desfachatez. los escasos géneros son, como no, policromáticos. es como si todos fuéramos parte de la challa que vuela por los aires o de los humos de colores que un diablo nortino expulsa al aire o de las guirnaldas de papel de volantín que engalanan el cielo arbóreo de la plaza

y el aroma y el gusto también celebran una tarde de variaciones. calor humano. humito de choripanes. humito de anticuchos. aroma de hamburguesas y de decena de platos callejeros peruanos. un amigo disfruta unas papas rellenas. un otro, maní confitado. el agua y la cerveza lo liquidan todo. y el banquete de sabor y aroma se consagra con buena hierba, de esa que pasa de mano en mano en círculo feliz. gusto intenso y aroma penetrante.

una tarde de fiesta en la plaza yungay. una tarde santiaguina neta. (inesperadamente) espontánea, (deliciosamente) bulliciosa, (reguladamente) desordenada y (momentáneamente) feliz.

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