DÍA DEL ROTO 2011: LA BATALLA PERDIDA DE YUNGAY

Este 19 de enero se conjugó, en el barrio Yungay, de manera macabra una policía hecha para reprimir sin ninguna táctica e individuos absolutamente desconectados del fondo de una celebración hecha para potenciar una ciudadanía empoderada y autorregulada, despreciativos en relación al valor patrimonial del barrio, con mucha voz para insultar la plaza y al vecino que merecía su propia fiesta, pero mudos, invisibles, cuando se trata de exigir cambios culturales con profundidad y contenido.

Para muchos, lo sucedido era absolutamente esperable, tanto que pareciera que los permisos municipales fueron dados con mala intención, como si hubiesen asumido que así se daba la instancia perfecta para evidenciar que ahí donde gente se reúne con lemas ciudadanos el vandalismo y la intolerancia obligan el accionar rabioso e ilógico de las fuerzas especiales de carabineros (¡fuerzas especiales… para una fiesta cualquiera!). Dado el realce que ha alcanzado el nuevo mambo santiaguino en el último tiempo, convocar en un mismo lugar a juana fe, la banda conmoción y mauricio redolés podía sonar aventuro, aunque claro, ellos mismos otros años se han presentado en una misma jornada sin que nada ni nadie se saliera de sus cauces.

Convengamos con absoluta claridad un par de cosas: en primer lugar, la gente del barrio tiene todo el derecho de celebrarse como quiera. Avergüenza el hecho de que el municipio les exigiera cheques en garantía y condiciones especiales, porque de manera particular se da acá que la plaza y el barrio entero le pertenecen a su gente, a los yunganinos; y esta celebración sobre todo, no solo por el hecho histórico que conmemora (el triunfo de la oligarquía chilena decimonónica ocupando al roto como carne de cañón en la primera guerra fraticida contra perú y bolivia), sino porque el barrio mismo es lo que es no por el municipio, que bien quisiera ver torres de departamentos emsombreciendo sus calles, sino por los yunganinos, que se la juegan por dar ejemplo de trabajo comunitario, coordinación, integración social y cultural, lucha por la sobrevivencia e inventiva para generar un barrio modelo dentro de la capital,  declarado zona típica y patrimonial hace justo dos años, orgullo ignorado mayormente por la prensa chilena, pero reconocido en diferentes partes de América. Basta leer su sitio web, El sitio de Yungay, para hacerse una buena imagen del verdadero sentido de barrio que allá se construye entre todos.

imagen tomada de El Sol de San Telmo, http://www.elsoldesantelmo.com.ar/

Y no es que quiera romantizar al barrio pero, y acá va mi segundo punto, las actividades sociales y culturales del barrio siempre han sobrepasado con creces al solo hecho de juntarse en una plaza a hacer, compratir y vivir música. Ocurre eso y mucho más. Por ejemplo, el conjunto de actividades de este año contemplaba, además de los encuentros musicales, actividades literarias en el Centro Cultural Manuel Rojas, la premiación del Campeonato Internacional de Baby Futbol en el Museo de Arte Contemporáneo, la inauguración del Primer Congreso Nacional de Barrios y Zonas Patrimoniales en el Museo de Arte Contemporáneo y el Carnaval de Niños y niñas inmigrantes Víctor Jara en la Plaza Brasil (información desde acá), con un tono marcado, preocupado y conciente por la integración entre las distintas nacionalidades que se dan cita en el barrio, sobre todo por el encuentro comunitario y cooperativo entre las familias chilenas y peruanas residentes.

Es por todo eso que indigna lo ocurrido a eso de las 22:30 horas de este 19 de enero. Una pelea cualquiera dio paso para una batalla campal donde los agradecidos visitantes del barrio, por la música y el espacio comunitario, arrasaron con bancos, pasto, letreros y todo lo que emitiera olor ¡¡a represión!! Carabineros, que de muy mala leche ya estaba preparado para algo así, no sintió ningún remordimiento ni dilema en sumarse a la fiesta absurda en que terminaba la de la ciudadanía integradora. Claramente ni los unos ni los otros habían hecho el más mínimo esfuerzo por enterarse de qué se trataba en realidad toda esa tarde de música y actividades.

Decenas de jóvenes materializaban, en siniestra ironía, la derrota de Yungay y el triunfo de las fuerzas conservadoras de la policía y del municipio, que con eso bien podían quedarse sonriendo, socarrones, por la evidencia dada con papilla de que es peligroso que la gente se junte. Jóvenes muy dispuestos a destruir los bancos de la plaza de un barrio modelo porque sí tal como si fuera la quema del escudo derechista o el saqueo de un banco transnacional.

Es la derrota de Yungay, de su ideal, de su plan hermoso de construir vida comunitaria, porque en su fiesta de cumpleaños los invitados, en vez de agradecerle el espacio y dar un ejemplo de fiesta ciudadana, permiten dar pie para la nota terrorista en el noticiero del canal estatal, para el artículo sensacionalista en las últimas noticias, para el reporte hambriento de una prensa que solo le interesa el desorden y jamás el trabajo hecho a pulso por la comunidad, para que las autoridades declamen su convencimiento de que nadie sabe más de orden público que los carabineros y no nosotros mismos autorregulados e integradores.

La autodeterminación, la libertad ética del ser social, llenan las bocas gritonas de jóvenes que hicieron de una fiesta un caos. Son palabras inocuas, sin contenido, un puro juego sonoro, porque como la mayoría de las veces uno no es tanto lo que dice como la coherencia entre lo que dice y hace. Es fácil decir ¡abajo la yuta! ¡mueran los pacos! pero no vale de nada cuando no somos nosotros mismos los que demostramos que ese lema significa que somos capaces de autorregularnos y de regularnos entre todos, sin una fuerza policial hambrienta de choque y bombas lagrimógenas. Los principios más bellos y caros de la buena anarquía, de ese ideal político humanista y excelso, van en sentido radicalmente contrario al desorden absurdo del pasado 19 de enero.

Definitivamente los vecinos del Barrio Yungay no se merecían algo así y bien deberían considerar celebrarse para el próximo año solo entre ellos, sin convocar a cuanto cabro cree estar luchando por mayores libertades y hace justo todo lo contrario. Aunque los que no vivimos ahí perdamos. No importa, pero ellos, los yunganinos, no merecen perder la fiesta, ni los jóvenes ignorantes y los pacos ganar la batalla.

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7 comentarios en “DÍA DEL ROTO 2011: LA BATALLA PERDIDA DE YUNGAY

  1. Verónica dijo: “la reflexión que hago sobre tu lectura ; según la subjetividad que tengas es como evaluaras la jornada ,
    desde tu posición de conocimiento académico , y vida burguesa jamás podrás entender la manifestación de los jóvenes excluidos y qu …e tu tratas de ignorantes o jugosos , ellos han sido primero violentados en sus derechos básicos, educación por tanto no conceptual izan la palabra anarquía como un ideal politice más bien no creen en la política ; entonces que haces tu que hacemos todos por cambiar esta sociedad violenta si la violencia es generada desde que naces ; eres estigmatizado si no perteneces a la élite que posee conocimiento y poder . El problema no es la forma es de fondo tiene que ver con un sistema de dominación y hegemonía control, en todo ámbito de vida de los dominados …”

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  2. Yo le respondí: “1… no sé si ocupo la palabra “ignorantes” y “jugosos”… aunque sí me parece que bastante de ignorancia hay en relación a lo que hace el barrio yungay (que no lo catalogaría de burgués en ningún sentido de la palabra)
    2 por lo tanto, ¿ …será que el barrio yungay se lo merecía? ¿será que, no sé, una celebración en la victoria, hecha con amor y esfuerzo de sus habitantes, se merecería que terminara así?
    3 quizás es mi vida burguesa (imposible que me las dé de otra cosa, sería hipocresía), pero entiendo la violencia como una herramienta válida y útil hacia la imagen del opresor (quizás yo mismo)… no veo que el barrio yungay represente esa imagen de represión
    4 que esa imagen de violencia, condenada por la misma gente del barrio en su comunicado público (y que está linkeado en mi post) haya sido iniciado por borrachos jugosos me parece aún más insultante para la gente del barrio y aún menos favorable para cambiar cualquier situación de hegemonía y dominación
    5 ¡¡viva el barrio yungay!!”

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  3. y tb “ah y por último, pero esto es pura conjetura, tú dices que los que armaron la revuelta son “jóvenes excluidos”.. podría apostar que sonmás bien universitarios, que de excluidos tienen bastante menos. pero eso ya es conjetura mía no más”

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  4. Verónica respondió: “Christían tengo una duda escribes desde el rol de profesor ?
    Cuando use el termino burgués, no me refería al barrio ; me queda claro el significado de la celebración . También tengo presente que la violencia es rechazada en todo ámbito …de vida ; pero no es violento que una celebración tenga que ser invadida, por la fuerza policial acaso eso no es una provocación violenta a los asistentes….!
    tu dices ” BORRACHOS JUGOSOS” eso no es violento , estigmatizador porque ? se promueve el consumo de alcohol masiva-mente en los medios de comunicación ; es más el deporte auspiciado por empresas multinacionales entonces cual es el mensaje que les entregamos a los jóvenes; no es extraño entonces ver jóvenes embriagados en distintas celebraciones significativas . Por ultimo decir que discrepo contigo ; cuando haces la conjetura de quienes iniciaron la revuelta son jóvenes universitarios acaso no es excluyente estudiar en tal o cual universidad
    comparto contigo viva el barrio Yungay !!”

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  5. Verónica querida… uno es lo que es, no? la suma de todo… y supongo que escribo como profe, como ocoíno, como busgués, como colocolino, como… todo metido en la juguera…
    En lo que sí estoy de acuerdo es que en mi texto no enfaticé lo suficiente el rol macabro, voraz, servil y detestable de la policía terrorista del estado… creo que mi planificación del texto ahí falló, tenía pensado hablar de eso tb y al final solo enfaticé, quizás, lo otro… pero de hecho, lo primero que pensé cuando caché los disturbios fue eso: desde que asumió el nuevo gobierno volvieron a sentirse completamente dueños de la vida social y pública… y eso que antes ya lo eran!! un nivel de poder absolutamente desmesurado, aberrante y violentante (existe esa palabra?), tal como trato de graficarlo en https://santiagoteconozco.wordpress.com/2010/09/07/un-dia-cualquiera-en-el-centro-de-la-ciudad/
    y sobre las exclusiones que hago, y sí!! estamos todos en un sistema de valores del que no nos salvamos. Y ahí me faltó enfatizar, obviamentre, que de seguro del 90% de la gente que estaba en la celebración y que no deseaba la revuelta muchos de ellos también eran universitarios… de cuál u o de cuál no, ni idea (no sugerí nada al respecto, creo)… pero concordemos también que a los jóvenes universitarios la “sociedad” debería exigirles un nivel mayor de comprensión justamente de quién es el enemigo y dónde se genera la violencia… o no?
    por último, millones de gracias por el interés a plantear tu visión y discutir. siempre será lo más sano

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