FERIA INDÍGENA EN APU WECHURABA (CERRO BLANCO)

IMG_2235

Como cada verano desde hace 19 años, entre este 29 de enero y 03 de febrero de 2013 se está viviendo en el centro ceremonial del Apu Wechuraba una nueva Feria Indígena. Como toda la vida en el Cerro Blanco, su fuerza exhuberante de canto y fiesta resulta silencio solitario en las faldas del cerro, en plena Avenida Recoleta, apenas unos metros cuesta abajo. Ahí, nada hace prever que a medio cerro, con vista al norte, las fuerzas ancestrales y las conciencias actuales se dan encuentro y se saludan.

IMG_2241

Llegar al centro ceremonial es salir de la ciudad. No podía ser de otra manera, aunque estemos en medio de ella. Es más bien un efecto sensorial que real, pero no solo ocurre para estas ocasiones en el Apu Wechuraba. La ciudad está llena de estos vórtices silenciosos y nocturnos, en Peñalolén, en Quinta Normal, en Santiago Centro. Son mundos que conviven en cierta tensión permanente: quieren más visibilidad, aunque eso implique el intento de intervención (por ejemplo, municipal) o quieren la paz de las vidas en paralelo, de encuentro íntimo y de lucha invisible. Pareciera ser que la oficialidad moderna de la capital les permite la vida sin molestarlos mucho, pero siempre que tampoco metan tanta bulla. Es como si a la oficialidad no le importaran los torrentes de lavas mientras no aparezcan en superficie.

IMG_2290

Así un poco veo que se da vida a esta feria y a las demás actividades ceremoniales e indianistas del Apu. En procesión, subimos en silencio la media cuesta y miramos la ciudad desde una altura que tiene al menos 3000 años de historia. Hoy su fuerza está mediada por un decreto. Ayer fue un santuario. Antes, el hogar mirador de un cacique. Antes… la historia se pierde en el silencio. Jamás sabremos cuál era su nombre primero. El de Huechuraba, como el de Monserrat o el de Blanco solo son nuevas piezas de un puzle eterno de voces y poderes.

IMG_2237

La feria alcanza su pulsación máxima al caer la noche. Las tiendas se iluminan con sus lámparas y guirnaldas, los olores de ceviches, sopaipillas y sandwiches principalmente vegetarianos (la conciencia moderna ha puesto la soya en el menú) atraviesan el camino y los sonidos dialogan de norte a sur y de sur a norte. En un puesto, una hermosa radio antigua transmite su música mapuche con mágica amplitud sonora. Un poco más allá, un hombre hace rugir una trutruca con un aliento triste, melancólico. Más acá, de entre bolsos y pañuelos emergen los ritmos de los caporales y tinkus  en cds de colección.

IMG_2246

Todo enmarcado por la hermosa whipala y la bandera mapuche, que se multiplan por decenas en adornos, sombreros y artefactos.

IMG_2248

En la explanada, la música. Algo para comer, algo para beber y a bailar. Tres bandas por noches generan una imagen quizás impensada para muchos en la habitualidad de la ciudad. Cien, doscientas personas gozando y vibrando ante los sones de los tinkus, huaynos, huaylas, tobas, morenadas y caporales. Con la humildad técnica que es, a su vez, su riqueza y su fortaleza, el sonido se proyecta por el cerro, entre medio de los árboles ceremoniales y bajo la mirada misteriosa de la luna menguante y de las estrellas. A la media noche en punto, la Cruz del Sur asomó por lo alto de la quebrada. Un monumento ceremonial vigila todo, en silencio, desde la oscura altura del poniente.

IMG_2262

Ilpa Kamani

Ilpa Kamani

IMG_2278

Anuncios

2 comentarios en “FERIA INDÍGENA EN APU WECHURABA (CERRO BLANCO)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s